Patrimonio

Iglesia Parroquial

La iglesia parroquial de Camporrels, de estilo barroco-clasicista, data del siglo XVIII  y está dedicada a San Pedro, patrono del Abadío de Ager, a quien pertenecía esta parroquia cuando fue construida.

Arquitectónicamente, el templo consta de tres naves –una central y dos laterales- y seis capillas. En la fachada destaca una torre de tres cuerpos, con vanos para campanas en el último.

La iglesia fue construida entre 1750 y 1768 a expensas del propio pueblo y su corporación municipal para sustituir el antiguo templo, que presentaba un mal estado de conservación. Sin embargo, en 1783 ya aparecieron problemas de humedad. Los desperfectos se acrecentaron por los sucesos bélicos derivados de las guerras de la Independencia y la Carlista, cuando el templo fue incendiado. En 1936, en el contexto del conflicto civil, el interior de la iglesia fue arrasado.

Restauración

Los trabajos de restauración comenzaron en 1997. El arquitecto Luis Galicia Bergués dirigió las obras de refuerzo estructural. Estas consistieron en sustituir las cubiertas del templo, reparar el chapitel, la zona superior de la torre y las fachadas, así como estabilizar las bóvedas y columnas interiores. Po otra parte, la recuperación del conjunto pictórico interior se hizo de acuerdo con el proyecto de Lidia Balust. Gracias a esta actuación se recuperaron los murales del siglo XVIII y dos retablos barrocos de madera tallada policromada con motivos florales.

Ermita de San Miguel

Ubicada junto al cementerio, al que sirve de capilla, pudo ser la primera iglesia parroquial de la localidad, según apunta Manuel Benito. Construida entre finales del siglo XII y principios del XIII, es un edificio románico de planta rectangular terminada en ábside. El historiador Manuel Iglesias Costa la describe de la siguiente manera: “Si su exterior refleja cierta regularidad y armonía, su aspecto interior, todo enlucido, revela imprecisión y falta de equilibrio”.

Ermita de los Santos Mártires Abdón y Senén

La ermita de los Santos Mártires se alza a 930 metros de altitud, en el borde del barranco Tartera dels Mártirs. La edificación actual tiene su origen en el año 1963, según atestigua una piedra con esta fecha grabada.  Junto a la ermita, hay una construcción que tiempo atrás sirvió como refugio para el ermitaño y como hospedería.

El templo tiene una única nave con bóveda de arco ojival. En otros tiempos, el retablo estaba formado por pinturas y viñetas que representaban la vida de los santos mártires Abdón y Senén, a quienes esta consagrado el santuario. Pero, a principios del siglo XX esta obra de arte había desaparecido.

La ermita fue restaurada para las fiestas de 1951. Las actuaciones incluyeron las restitución de la campana, que desapareció durante la Guerra Civil.

Dice la tradición que el peregrino que llega a este santuario debe tañer la campana. Además, en la antigüedad, también era costumbre colocar exvotos en el presbítero (muletas, sudarios…) durante enfermedades, epidemias o pedriscos.

La ermita ofrece al visitante unas amplias vistas. Desde esta paraje puede divisarse la ciudad de Lérida, el pico Aneto y las márgenes del pantano de Santa Ana.

Ermita y castillo de San Jaime de Miravet

El origen del castillo de Miravet, ahora reducido a ruinas, se sitúa entre 1058 y 1059.  Por aquel entonces, el conde de Barcelona, Ramón Berenguer I, conquistó estos territorios y donó la roca de Miravet a Mir Isarn para que edificara una torre sobre ella. Actualmente, ocultadas por la vegetación, solo perviven las bases de esta fortificación.

Junto a estas, se alzan los restos de la ermita oratorio del castillo, construida al igual que este a finales del siglo XI. Era una pequeña iglesia de nave única con ábside semicircular y presbiterio atrofiado.

El templo recibió romerías hasta hace algunos años, pero una vez abandonado, sus bóvedas se hundieron y, actualmente, solo se mantienen la planta, los muros y el ábside de la cabecera.

Blasones

Puertas

Puentes

Agua